miércoles, 7 de octubre de 2015

Neutralismo Animal.

Cuando dos o más poblaciones comparten un espacio geográfico, pero no interactúan entre sí, no tienen intereses comunes, ni se afectan de forma alguna, se produce esta relación de convivencia indiferente. Es, por ejemplo, lo que ocurre entre un ave carnívora, como el águila mora, y algunas plantas.

El neutralismo puro es muy poco probable o imposible de probar. Al tratar las complejas redes de interacciones presentadas por los ecosistemas, puede ser difícil afirmar con certidumbre que no hay absolutamente ninguna competencia o beneficio entre ninguna de las especies. Dado que el neutralismo puro es raro o inexistente, este término a menudo se aplica a situaciones donde las interacciones son poco más que insignificantes o despreciables.

En el caso de que una especie reciba beneficio y otra no resulte beneficiada ni perjudicada, se habla de comensalismo. Este tipo de relación se da entre pez rémora y el tiburón. El pez rémora obtiene alimento de los restos de comida que escapan de la boca del tiburón cuando ataca a una presa. Por su parte, el tiburón ni se beneficia ni es perjudicado por la interacción.


martes, 6 de octubre de 2015

Amensalismo.

En este otro caso curioso de relación, una población se ve afectada de forma adversa por otra, sin que la que causa el daño obtenga un beneficio de ello. Un ejemplo:el hongo penicilium, que produce la penicilina, impide crecer a las bacterias, pero no se ve beneficiado de esas víctimas que ocasiona. 

El amensalismo no es algo maligno para la vida de algunos organismos, sino que esta interacción determina la depredación de cada una de ellas, como parte de un ciclo de vida. Un grupo particular lo constituyen los antibióticos . Algunos antibióticos son producidos por organismos vivientes tales como bacterias, hongos, y esporas. Otros son en parte o totalmente sintéticos, es decir, producidos artificialmente. La penicilina es quizás el mejor antibiótico conocido.

El amensalismo puede conducir a la localización de un hábitat cuando un organismo se ha establecido en este, y esto puede impedir que otras poblaciones sobrevivan en él. Es tanto así que las poblaciones son capaces de producir y tolerar concentraciones altas de ácido láctico donde pueden modificar tanto el hábitat que hacen imposible el crecimiento a otras poblaciones.

El amensalismo es una relación negativa: se basa en la producción de sustancias tóxicas o en la creación de condiciones intolerables para otras poblaciones por parte de los microorganismos.

lunes, 5 de octubre de 2015

Depredacion.

Algunas relaciones entre especies son auténticas luchas a vida o muerte. El vínculo que se establece entre el predador y el predado puede tener dos finales: la presa, más débil, muere devorada; o bien huye y, entonces, el que muere, pero de hambre, es el cazador. En la relación depredadora una especie es alimento habitual de otra. La selección natural actúa sobre ambas, de forma que sólo sobreviven los individuos más fuertes de cada una. 

Los predadores suelen especializarse en la captura de las presas que les corresponden por naturaleza, aplicando una metodología adecuada a cada situación. Los cocodrilos, por ejemplo, se sitúan al
borde de los abrevaderos, donde esperan sumergidos a que aparezca la presa adecuada. En este tipo de relaciones, las especies implicadas buscan de forma continua la manera de imponerse sobre el otro. 

En la lucha por la supervivencia habitualmente el más grande, pero a menudo más bien el más listo, es quien acaba ganando la batalla. La evolución aumenta la eficacia del depredador para encontrar, capturar y devorar a su presa. Al tiempo que mejora los recursos de la presa para huir. Ambos salen ganando (cuando sobreviven). Una amenaza común es la desaparición del hábitat natural que comparten. Cuando esto ocurre, si las presas se extinguen o se desplazan, las especies predadoras a veces atacan a otros animales que no son sus víctimas habituales. 

Las defensas químicas se han diseminado entre muchos grupos de animales. Muchos artrópodos poseen sustancias tóxicas, las que son adquiridas de las plantas que consumen y almacenan en sus propios cuerpos, mientras que otros artrópodos sintetizan sus propios venenos. La coloración críptica incluye colores y patrones que permiten que la presa se mezcle con el fondo. Esta coloración protectora es común en peces, reptiles y muchas aves que hacen sus nidos en el suelo. La coloración destellante se encuentra asociada con la coloración críptica; esta puede distraer y desorientar a los depredadores.


domingo, 4 de octubre de 2015

Competencia Animal.

En la relación de competencia, dos o más especies deben luchar en un mismo territorio por los recursos alimenticios de los que disponen. Si ambas tienen características similares como el ratón de campo y el cuís, o el puma y el y ahuaraté, esta competencia puede durar mucho tiempo.

Se prolonga mientras ambas consiguen comida suficiente para sobrevivir, sin desarrollar la fuerza o la ventaja evolutiva necesaria para eliminar 
a la otra. Cuando el equilibrio de fuerzas de esta balanza se rompe, la 
más evolucionada triunfa, asegurándose el control del territorio, y la más débil debe buscar un nuevo hábitat, para no extinguirse. 


La competencia tanto dentro de una especie como entre especies diferentes es un tema importante en ecología, especialmente de ecología de comunidades. La competencia es uno de varios factores bióticos y abióticos que afectan la estructura de las comunidades ecológicas. La competencia entre miembros de la misma especie se llama competencia intraespecífica y la que tiene lugar entre miembros de diferentes especies es competencia interespecífica. 

La competencia no siempre es un fenómeno simple y directo y puede ocurrir en formas indirectas. Según el principio de exclusión competitiva las especies menos aptas para competir deben adaptarse o, de lo contrario, se extinguen. De acuerdo a la teoría de la evolución la competencia dentro de una especie y entre especies juega un papel fundamental en la selección natural.

sábado, 3 de octubre de 2015

El Comensalismo.

COMENSALISMO: Relación biológica entre dos poblaciones, en la cual una se beneficia y la otra no sufre ninguna alteración. 
El comensalismo es una relación por la cual una especie se beneficia de otra sin causarle perjuicio ni beneficio alguno. El beneficio puede ser trófico como ejemplo las aves carroñeras que se alimentan de los restos que dejan los depredadores, o bien el beneficio es el desplazamiento como por ejemplo los peces rémoras que se adhieren a la superficie de peces más grandes para ser transportados sin esfuerzo por su parte.



El comensalismo es un tipo de relación que encarna la generosidad más natural. Una especie beneficia a otra sin recibir nada a cambio. Es una relación entre individuos de especies diferentes, en la que uno se beneficia del otro, aunque también podría sobrevivir sin esa ayuda. Es el caso del tiburón y la rémora. La rémora es un tipo de pez que nada constantemente junto al tiburón. Cuando éste despedaza su alimento, siempre se desprenden pequeños pedazos, que son aprovechados por la rémora para su propia alimentación. Aunque podría subsistir sin acompañar al tiburón, así gasta menos energía en buscar comida, algo que agota a otras especies. 

Otras formas de comensalismo incluyen:
  • Foresis: usado por el segundo organismo para transportarse. Ejemplos: la rémora sobre el tiburón o los ácaros sobre el escarabajo o también los ácaros sobre insectos himenópteros.


  • Inquilinismo: es cuando el segundo organismo se hospeda en el primero. Ejemplos: plantas epifitas que viven sobre los árboles, como algunas bromeliáceas, o aves como el pájaro carpintero, que vive en los agujeros que hace en los árboles, o la bellota de mar sobre la concha de un mejillón.
  • Metabiosis o tanatocresia  consiste en el aprovechamiento que realiza una especie de restos, excrementos, esqueletos o cadáveres de otra especie con el fin de protegerse o de servirse de ellos como herramientas. Ejemplos son el cangrejo ermitaño que protege su blando abdomen introduciéndose en la concha vacía de un caracol, y el pájaro de las islas Galápagos, que utiliza una espina de cacto para extraer los insectos de los agujeros. Se trata de un beneficio trófico.


viernes, 2 de octubre de 2015

Mutualismo.

El mutualismo es una interacción biológica en la que ambos organismos de una relación íntima obtienen algún grado de beneficio. El mutualismo suele ser temporal y no obligatorio. 
El ejemplo más conocido es el de las garcillas bueyeras (Bubulcus ibis) que comen los parásitos de grandes herbívoros (vacas, búfalos). Tanto la garcilla como el herbívoro obtienen beneficio de esta relación; uno obtiene alimento y otro desparasitación.

También es una interacción biológica, entre individuos de diferentes especies, en donde ambos se benefician y mejoran su aptitud biológica(Las acciones similares que ocurren entre miembros de la misma especie se llaman cooperación.). 

La simbiosis puede ser un tipo particular de mutualismo de carácter íntimo, en que una de las partes (o ambas) es estrictamente dependiente de la otra. Otros tipos de simbiosis incluyen casos de parasitismo o de comensalismo.

Las relaciones mutualistas pueden ser consideradas como un tipo de trueque o canjeo biológico en el que las especies intercambian recursos (por ejemplo carbohidratos o compuestos inorgánicos) o servicios (tales como dispersión degametos o de descendientes o protección contra predadores), o es posiblemente el tipo más común de mutualismo; por ejemplo las asociaciones de micorrizas entre las raíces de una planta y un hongo. La planta proporciona los carbohidratos al hongo en cambio por agua y minerales, especialmente fosfatos y también nitratos. Los rizobios fijadores de nitrógeno y las plantas leguminosas intercambian nitrógeno por carbohidratos.





jueves, 1 de octubre de 2015

Los Parásitos.

En una definición precisa, podemos resumir, que es una relación simbiótica anisoespecífica (entre distintas especies) en la que el parásito es dependiente metabólicamente de su hospedador y no es beneficiosa para éste. No obstante, desde un punto de vista ecológico,la definición del término puede ampliarse considerablemente. 

Aunque parasitismo suele implicar una relación trófica, el parásito también puede obtener otros beneficios del huésped, como protección frente a depredadores o competidores. Además, pueden beneficiarse de cuidados parentales. Los parásitos reproductores, como algunos peces gato africanos de la familia synodontidae, hacen que otros peces cíclidos, que habitualmente incuban sus huevos en la boca, protejan también a los pequeños peces gato junto a sus propias crías. Estos peces, aunque no alimentan a las crías de los sinodontidos, las protegen y defienden frente a otros peces. 

Asimismo, puede decirse que un hospedador no siempre nutre al ejemplar que lo parásita, también puede nutrir a sus huevos o crías. De esta manera, la relación más importante puede no ser trófica, aunque estos casos son bastantes aislados. 


Por último, es importante decir que los parásitos suelen causar siempre algún perjuicio a su hospedador en mayor o menor grado, si bien a veces es imposible discernir el parasitismo del comensalismo y no faltan ejemplos de parásitismos que a pesar de ser claros agentes patógenos puede producir tener algún efecto positivo sobre el hospedador. Se cree que en esta relación puede evolucionar, a lo largo de muchas generaciones de parásitos y hospedadores, hacia una simbiosis mutuamente beneficiosa (mutualismo).